Fortalecer la educación de los hijos
Fortalecer la
educación de los hijos
“Los
padres siempre inciden en el desarrollo moral de sus hijos, para bien o para
mal. Por consiguiente, lo más adecuado es que acepten esta función inevitable y
la realicen de un modo consciente, entusiasta, razonable y apropiado” (Amoris
Laetitia No. 259).
Retomando el texto al que ya hice alusión quiero
resaltar algunos aspectos que el Papa considera importantes, en este contexto
convulso, para que los padres de familia puedan fortalecer la educación de sus
hijos. Son elementos muy prácticos que vale la pena tener presentes:
1.
Saber
dónde están los hijos: Sin caer en situaciones obsesivas, es importante conocer
dónde están y con quiénes están. Qué les gusta, que sueñan o qué les apasiona.
El saber este tipo de cosas evitará entre muchas otras cosas situaciones que
pongan en riesgo a los hijos. Se trata también de saber dónde está respecto a
sus emociones, objetivos y convicciones. Esto último por lo general es lo que
más se desconoce.
2.
Asumir
la formación ética de los hijos: El colegio apoya esta labor sin duda alguna,
pero corresponde principalmente a los padres de familia llevarla a cabo. Esto
implica el fortalecimiento de los vínculos afectivos de manera estrecha. Una
vez el vínculo afectivo se esté fortalecido la formación moral se lleva a cabo
a través del diálogo y la cercanía empleando el lenguaje de los hijos de manera
inductiva, para que sean ellos los que descubran la importancia de asumir
ciertos valores. No es acertado imponer creencias o convicciones ya que
seguramente las desecharán de primera.
3.
A
veces es necesario sancionar a los hijos: Sorprende esta invitación del Papa. Pero
no es del todo descabellada, ya que bien empleada cumple una función pedagógica
importante: “un niño corregido con amor se siente tenido en cuenta, percibe que
es alguien, advierte que sus padres reconocen sus posibilidades” (No. 269).
4.
Paciencia
con los hijos: Hay que tener una dosis
de paciencia. Hay que respetar los ritmos del proceso de maduración y
crecimiento. No se pueden emplear metodologías rígidas que vulneren y agredan.
Vale la pena que los padres conozcan los aportes de la psicología en este
campo, lo que les ayudará a descubrir las etapas que atraviesan sus hijos.
5.
Crear
un ambiente familiar adecuado para padres e hijos: La familia es el primer
lugar de socialización del ser humano. Allí aprende a comunicarse con los otros,
“a colocarse frente al otro, a escuchar, a compartir, a soportar, a respetar, a
ayudar, a convivir” (No. 276). ¿Son las familias actuales reflejo de estos
comportamientos?.
6.
Dialogar
en torno a temas de sexualidad con los hijos: Aunque en este asunto se ha
avanzado mucho, pues los padres abordan el tema con facilidad y sin pena,
valdría la pena preguntarse si se está abordando de la mejor manera. El Papa
señala al respecto que “es importante… enseñarles un camino en torno a las
diversas expresiones del amor, al cuidado mutuo, a la ternura respetuosa, a la
comunicación rica de sentido” (No. 283) en contraposición a un diálogo que
solamente invite al “sexo seguro”.
7.
Transmitir
la fe a los hijos: Pese al acelerado ritmo en que vivimos hoy, es urgente no
perder de vista esta tarea de la familia. No es algo que se le delegue al
colegio, sino que la familia debe ser quien más atenta esté a ese proceso. Para
esto el Papa recomienda: “La educación en la fe sabe adaptarse a cada hijo,
porque los recursos aprendidos o las recetas a veces no funcionan. Los niños
necesitan símbolos, gestos, narraciones. Los adolescentes suelen entrar en
crisis con la autoridad y con las normas, por lo cual conviene estimular sus
propias experiencias de fe y ofrecerles testimonios luminosos que se impongan
por su sola belleza” (No. 288).
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